
La exposición Luz Portátil llegó a París tras la cancelación oficial del año de México y se presentó en la Maison de l’Amérique Latine. Dedicada a la fotografía mexicana contemporánea, la muestra creció: sumó una sala sobre Artes de México y otra sobre la fotografía etnográfica de Ruth Lechuga. Alberto Ruy Sánchez contó el episodio al defender intercambios culturales que, según dijo, no deberían quedar a merced de las tensiones políticas.
Cultura fuera del protocolo
Ruy Sánchez participó el 25 de septiembre en el encuentro “México en Francia: Pensamiento e imaginario”, organizado por la Fundación de la Maison du Mexique en París como parte de las celebraciones por el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. La crítica de arte Christine Frérot moderó la conversación, que reunió a artistas e intelectuales mexicanos y franceses. El Universal publicó las respuestas que el escritor preparó para la ocasión.
El autor sostuvo que la relación cultural bilateral va más allá de exposiciones y traducciones: ha dejado huellas en la mentalidad y en la vida artística cotidiana de ambos países. Habló de un “amasiato cultural” que muchas veces ocurre al margen de las políticas oficiales y sus guerras culturales. Entre los asuntos que, a su juicio, no debieron interrumpir los intercambios, mencionó la detención de un mexicano por Interpol cuando intentaba vender un códice robado de la Biblioteca Nacional, así como el conflicto entre Calderón y Sarkozy por el caso Cassez.
También criticó al México oficial y a sus élites gubernamentales y privadas, obsesionados con Estados Unidos, por buscar interlocutores culturales solo en instancias oficiales y, a veces, concebir a México como el jardín trasero estadounidense. Su planteamiento coloca la relación con Francia fuera de esa dependencia institucional: las redes artísticas y editoriales, afirmó, no siempre coinciden con las agendas diplomáticas.
Lo que se publica y se conserva
Artes de México ha dedicado ediciones a los vínculos entre ambos países. Una se tituló México-Francia: Fascinaciones mutuas; otra, Francia-México: imágenes compartidas. Ruy Sánchez impulsó la serie junto con Margarita de Orellana, historiadora de mentalidades, y Alfonso Alfaro, antropólogo. Los tres hablaban francés y obtuvieron sus doctorados en París.
Desde 1995, Artes de México y la Bibliothèque Nationale de France coeditan una edición facsimilar del Codex Azcatitlan, tesoro del siglo XVI que llegó a México durante una visita oficial como parte de las celebraciones. La edición contiene una introducción de Dominique Michelet y una traducción de Leonardo López Luján.
Ruy Sánchez dijo que una proporción alta de las publicaciones de la revista incluye autores o temas franceses, o conceptos de análisis de autores clásicos. Citó, por ejemplo, estudios sobre la comida mexicana y los rituales de la muerte influidos por el Ensayo sobre el Don de Marcel Mauss, además de una edición sobre espacios del arte mexicano examinados desde una perspectiva que algunos llamaron “bachelardiana”. La revista no aplica esas ideas mecánicamente, aclaró; busca herramientas para cada realidad.
Intercambios y decisiones
En 2010, el festival Lettres d’Automne, en Montauban, dedicó su vigésima edición a Ruy Sánchez. A propuesta suya, el programa duró tres semanas, en vez de diez días, y presentó cerca de 80 artistas de distintas disciplinas. Incluyó obras de teatro, coreografías, conciertos, lecturas, encuentros con estudiantes y diez exposiciones.
La exposición más grande se centró en el arte ritual huichol y en la obra de un chamán de ese grupo indígena que había fallecido hacía poco. Otra reunió Luz Portátil, con 32 artistas. Después de que la muestra llegó a París tras la cancelación oficial del año de México, los organizadores la ampliaron. Ruy Sánchez dijo que los directores de La Maison tomaron una decisión visionaria. La Unesco acababa de declarar Memoria del Mundo la obra fotográfica de Lechuga.
Ruy Sánchez propuso restablecer un Consejo Estratégico Franco Mexicano dedicado exclusivamente a la cultura, impulsar residencias creativas y facilitar el envío de libros entre ambos países. También planteó dar acceso virtual a la Biblioteca Paul Rivet y a los inventarios de bodegas de arte y sistemas nacionales de bibliotecas, además de facilitar los servicios franceses de streaming. Su propuesta incluye que las empresas mecenas destinen parte de sus ganancias en cada país a la cultura binacional, transnacional o nacional.
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